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Feast of St Joachim and Ann Celebrations of Jubilarians – Bulawayo

On Sunday the 26th of July, we celebrated as a Unit, our patronal feast and the jubilees of our confreres, in our mission house in Queen’s Park. Despite the Covid-19 restrictions but following the safety measures, we had a low key but jubilant celebration. In most parishes of the archdiocese of Bulawayo, public Masses were not celebrated as the State President had issued a directive to suspend public gatherings completely as the Covid-19 cases were increasing much faster in the country especially in the two main cities of Harare and Bulawayo. So we celebrated the Eucharist in the chapel and had a simple lunch in the cloisters.

Our Jubilarians were Brother Roland Altmansperger, who was celebrating his Diamond Jubilee (60 years) of religious profession (in absentia) , Fr Anton “Mqwayi” Jansen, who was celebrating his Golden Jubilee (50 years) of priestly ordination and Fr Philemon Mlilo who was celebrating thanksgiving for his 50th birthday.

In his homily focusing on the parable of the man who found a hidden treasure in a field and sold everything to buy the field, which was the gospel of the day, Fr Provincial Adrian Maqhawe described the celebration of the jubilees as a celebration of each of our confreres having found the treasure of their vocation sometime in their youth, then leaving everything to embrace that treasure which is the religious and priestly treasure.

Our brothers in initial formation, the candidates, helped with the braai for lunch. Fr Anton gave a speech of his appreciation reminiscing from the time he joined the congregation, the many years he spent in the different missions of the then Diocese of Bulawayo until his last station of Our Lady of Fatima, Pumula South which was built intentionally to be a Marian Shrine in the city of Bulawayo. The afternoon was spent with a fraternal social. Respecting and observing the Covid-19 safety measures, we dispersed at around 5:30pm

 

The reception of Postulants into novitiate the Renovation of Vows of the Brothers 31/01/2020

The reception of Postulants into novitiate is very year in the Congregation of the Missionaries of Mariannhill. On this day as congregation we receive postulants to different units of our congregation, such

1- Mariannhill Province Two Postulants

2- The Region of Mthatha One Postulant

3- Zimbabwe Province One Postulant

4- The Region of Zambia Four Postulants

5 – East Africa Region Three Postulants

The reception of the new postulants into the Noviatiate was leading by Provincial of Mariannhill Fr. Bhekinkosi Melchion Shabalala, CMM, during the evening prayer.



Photo by Br. Carlos de Albertina Saimone Carlos, CMM

Ordenacion Sacerdotal: Emocion y Content

 “Que EMOCION, poder ver cómo a uno le hacen cura”, lo decía uno todo emocionado antes de comenzar la ceremonia, y lo coreaban muchos de los que acudieron a la ordenación de José Ferney en la iglesia de su pueblo San Isidro del Ariari, un pequeño y bello pueblo de los llanos orientales de Colombia en el departamento de El Meta, Colombia.

La emoción era fuerte y contagió a todos los participantes, aunque por diversos motivos. Fueron muchos los factores que contribuyeron para que esta celebración se pudiera celebrar. En primer lugar, el deseo de José de ser ordenado en su pueblo donde vive toda su familia. En segundo lugar, la disponibilidad y contento de Monseñor José Figuerora, Obispo de Granada a la que pertenece el pueblo de José. En tercer, la apertura y disposición del párroco, la plena conformidad de la familia de sangre de José y de la Familia de Mariannhill. Por último, hasta los fenómenos climatológicos fueron muy favorables.

En un ambiente sencillo, digno y solemne, con carácter familiar comenzó y se desarrolló la ceremonia de la ordenación que comenzó con puntualidad adecuada. La entrada procesional a la Iglesia, encabezada por los monaguillos, seguida por el que iba a ser ordenado acompañado por madre y hermana, y por los sacerdotes de la diócesis de Granada y de la Congregación de Mariannhill ,que precedían al señor Obispo, elevó el nivel emocional de la gente que llenaba el templo.

La ceremonia recuperó el ambiente de sencillez y cercanía cuando el Señor Obispo saludó a la gente de una forma tan sencilla que hizo sentirse a todos no solo como meros asistentes sino como activos participantes. En la homilía, el Obispo marcó muy claro lo significativo del sacerdote: ser un servidor fiel a Dios, humilde consigo mismo y generoso con todos los demás.

Estos rasgos la gente los fue entendiendo cuando José se postraba en el suelo para el canto de las letanías de los santos; el Obispo lo explicaba diciendo que para ser fiel a Dios hay que morir a uno mismo, para levantarnos luego dispuestos a morir por los demás y para ello suplicar la ayuda de todos los santos. Las lágrimas corrían por las mejillas de muchos mientas todos respondían a las aclamaciones de los santos con un fuerte “te rogamos, óyenos”.

La imposición de las manos sobre el ordenando, primero por el Obispo y después por los sacerdotes, elevaba aún más la emoción habiendo oído al Obispo decir que ese era el momento cumbre de la ordenación cuando José se convertía en sacerdote. El silencio de ese momento era tan profundo que, como alguien dijo después, se podía sentir la bajada del Espíritu Santo. La imposición de las vestiduras del nuevo sacerdote, la consagración de las manos, la entrega del cáliz y la patena, seguido del abrazo dado al nuevo sacerdote por el Obispo y demás sacerdotes, rompió la emoción de muchos en llanto y en contento de todos.

Al final de la ceremonia, José nos recordó, desde su sencillez y humildad, que si había llegado a este punto era porque haber creído en Dios y porque la gente de su familia, de su pueblo, sus formadores, y otros que le vieron crecer habían creído en él.

A todos ellos, quiso José agradecérselo con unas palabras; la emoción dificultó la pronunciación verbal de esas palabras, pero todos oyeron esas palabras que salían del corazón de José y respondieron con un fuerte y largo aplauso.

La gente aprendió no solo como “uno se hace cura”, sino que se dieron cuenta de que, sin saberlo, ellos también habían ayudado a José “a llegar a ser cura” y eso les lleno de CONTENTO y lo celebraron con mucha alegría.